Marian Gil | Psicología | Caracterización Psicológica del Fútbol Sala
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01 Nov Caracterización Psicológica del Fútbol Sala

El trabajo psicológico puede ser muy diferente dependiendo del tipo de deporte y de las demandas de cada modalidad deportiva.  Es por ello que cuando desde la Psicología del Deporte queremos mejorar el rendimiento deportivo de un deportista necesitamos conocer las características psicológicas de la modalidad deportiva que practica. Sólo así podremos actuar sobre los aspectos que van a incidir en la mejora del desempeño deportivo y realizar una intervención psicológica eficiente.

De mi experiencia en el fútbol sala surge la siguiente descripción de las características psicológicas de esta modalidad deportiva. Antes de realizar cualquier intervención en el ámbito deportivo lo primero que me planteo son las variables psicológicas implicadas en el deporte en cuestión, para a partir de ahí poder realizar una evaluación adecuada y planificar una intervención eficiente con el deportista o deportistas. Partí de la caracterización psicológica que a continuación expongo en mi colaboración con el sala 10 durante la temporada 2015-2016.

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El fútbol sala es una modalidad deportiva colectiva táctica de oposición donde se requieren las siguientes habilidades psicológicas:

  • Atención y concentración.

Los deportistas necesitan discriminar los estímulos relevantes para el juego entre una gran variedad de situaciones y señales.

Este deporte requiere mantener la atención durante periodos prolongados de tiempo; también hay que saber dirigir la atención y concentrarla a los estímulos importantes (balón, jugadores, espacio, etc.), y cambiar eficazmente el foco atencional.  Este correcto control de la atención facilitará otros procesos cognoscitivos relevantes como la percepción, la anticipación, la toma de decisiones y el tiempo de reacción.

La presión del tiempo en fútbol sala, donde las situaciones problema se suceden muy rápido y con gran número de opciones alternativas, hace que las capacidades de atención y concentración sean determinantes en el rendimiento. La rapidez en el cambio de foco atencional es fundamental para responder efectivamente a las demandas de esta modalidad.

  • Control de la activación.

Para una correcta ejecución, en fútbol sala es necesario controlar el nivel de activación para coordinar adecuadamente la motricidad y el consecuente gesto técnico. También se precisa un  adecuado estado de alerta para poder responder a todos los elementos de la situación de juego de una manera eficiente.

En el fútbol sala, un exceso de activación puede llevar a cometer faltas innecesarias y un nivel bajo puede ocasionar movimientos lentos y errores de colocación. De ahí la importancia de ajustar la activación a la tarea deportiva en cuestión, ya que no todas requieren el mismo grado de fuerza ni la misma precisión. También es importante mantener una activación sostenida cuando el futbolista no interviene en el juego, bien sea porque esté en el banquillo, durante los tiempos que no juega o los momentos en los que no se participa en la jugada, por ejemplo en el caso de los porteros.

  • Control emocional.

Es necesario controlar aquellas emociones que pueden interferir en la correcta ejecución deportiva ante determinadas situaciones adversas, ya que el descontrol de las mismas puede provocar un nivel alto de estrés que perjudique la adaptación a las situaciones de juego.

Así pues, conservar el equilibrio emocional ante la incertidumbre propia del juego y la presión psicológica, asumir la derrota de forma constructiva y la victoria sin exceso de euforia, o gestionar el estrés ante los fallos, son ejemplos que van a favorecer que el futbolista afronte las distintas situaciones de forma eficaz.

Una emoción que puede afectar al rendimiento deportivo es la ansiedad competitiva, la cual no tiene por qué ser perjudicial si se poseen técnicas adecuadas de afrontamiento y no se percibe como negativa.

  • Capacidad de afrontamiento.

En el fútbol sala se dan una serie de momentos críticos ante los cuales el deportista debe responder con estrategias adecuadas de forma eficaz.

Momentos críticos pueden ser los días previos a partidos decisivos, el calentamiento, el inicio del partido, un gol en contra, jugadas a balón parado, sustituciones, tiempos muertos, decisiones arbitrales, decisiones del entrenador, diferencias de marcador, descanso, reanudación del juego en la segunda parte, lesiones o imprevistos.  Ante este tipo de situaciones,  los factores psicológicos básicos (atención, motivación, activación o emociones), pueden verse alterados, y por consiguiente, disminuir el propio rendimiento. Es  por ello que es necesario que el futbolista disponga de estrategias de afrontamiento adecuadas ante este tipo de situaciones para así poder seguir rindiendo adecuadamente.

  • Motivación.

utbol -sala-psicología-zaragoza Los aspectos motivacionales determinan la dirección, persistencia e intensidad de la conducta deportiva, y en el caso del fútbol repercutirán en el esfuerzo y la carrera.

En alto rendimiento es necesaria una motivación por resultado, pero sin olvidar la orientada al rendimiento, ya que es ésta la que nos va a permitir seguir mejorando y no dejar de competir cuando los resultados no son los deseados.

Es importante el papel del entrenador a la hora de motivar al equipo, tanto en los entrenamientos como en la competición, a través de los objetivos comunes e individuales establecidos, la consideración y el trato con los jugadores.

  • Control de pensamientos.

Los pensamientos afectan a las emociones y a las conductas, por tanto, es importante para el deportista detectar y cambiar pensamientos irracionales, negativos y rumiaciones que interfieren en la ejecución, y afectan negativamente a otras variables de rendimiento como la atención, la motivación, la autoconfianza o la ansiedad competitiva.

Los pensamientos racionales, flexibles y positivos contribuyen a la dureza mental, por lo que todo jugador necesita mantener un entrenamiento constante en este aspecto si quiere mantener su rendimiento pese a todas las presiones e influencias externas que el fútbol sala conlleva.

  • Autoconfianza.

En el fútbol sala nos va a interesar tanto la autoconfianza de cada uno de los deportistas como la confianza colectiva de todo el equipo, ya que ambas van a tener relación con el rendimiento y con el esfuerzo realizado.

El futbolista tiene que tener la capacidad de detectar su nivel de confianza para poder controlarla  y  conseguir así un nivel óptimo. Tanto si tiene un exceso de confianza, como la falta de confianza sobre su ejecución derivada de derrotas anteriores, malos entrenamientos o superioridad del rival, como una falsa confianza donde la actitud manifiesta no se corresponde con la inseguridad interior, son niveles de confianza inadecuados que el deportista deberá controlar con estrategias apropiadas.

Destacar también la relación que esta variable tiene con otras como la ansiedad o la motivación. Una elevada autoconfianza se relaciona con niveles inferiores de ansiedad y también con motivaciones más intrínsecas y orientadas a la tarea, por lo que será importante trabajar este aspecto con el deportista.

  • Liderazgo del entrenador.

La capacidad de liderazgo del entrenador dentro del equipo es de vital importancia para conseguir un alto rendimiento, ya que éste es el principal responsable de orientar y dirigir al grupo hacia los objetivos establecidos y hacia la búsqueda del rendimiento esperado.

Para un liderazgo eficaz es importante que el entrenador extraiga el máximo potencial de las habilidades físicas, técnicas y tácticas de sus deportistas. Además, el técnico deberá desarrollar buenos niveles de motivación, integración y comunicación dentro del equipo.

  • Comunicación.

Al tratarse de un deporte de equipo, la comunicación es necesaria tanto dentro como fuera de la pista. Ésta debe ser eficaz tanto entre los compañeros como con el árbitro, con el entrenador o con el resto de participantes que interactúan en la actividad deportiva. Una buena comunicación favorece el trabajo en equipo, puede mejorar la confianza, la motivación, la cohesión e incluso puede llegar a reducir el nivel de ansiedad y la presión. Así pues, estamos hablando de una herramienta fundamental en el rendimiento de un jugador o de un equipo de fútbol.

La comunicación (verbal y no verbal) con los compañeros para la organización táctica y para apoyarse unos a otros requiere de un control de la misma y de unas habilidades, imprescindibles para un deporte que requiere cooperación y que de ella depende el resultado final.

En cuanto al entrenador, el manejo de las instrucciones tanto en entrenamiento como en competición es fundamental para el buen desarrollo de su labor, por lo que sus habilidades comunicativas son muy relevantes tanto en la instrucción como en la función socio-afectiva.

  • Cohesión.

 Al tratarse de un deporte de equipo, la cohesión es muy importante, ya que va a favorecer un entorno positivo

que provoque interacciones provechosas entre sus miembros,  facilitando los procesos de colaboración y cooperación.

Incompatibilidad de personalidades, conflictos entre los miembros, dificultades de comunicación, luchas de poder, rotaciones o falta de acuerdo en los objetivos, son factores que pueden dificultar la cohesión dentro de un equipo e influir negativamente en la consecución de los objetivos grupales.

 

Además de estos aspectos más generales o comunes a los deportistas, si queremos optimizar el rendimiento hay que tener en cuenta las características  psicológicas de posición de juego, ya que las distintas posiciones de juego (portero, pivot, ala, cierre) requieren patrones de activación, demandas atencionales y procesos cognoscitivos específicos, que deberán tenerse en cuenta y entrenarse.

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Muchas de las características comentadas son comunes al fútbol, sin embargo existen diferencias entre ambas modalidades deportivas que debemos considerar.

La posibilidad de realizar sustituciones ilimitadas y los tiempos muertos son aspectos que diferencian al fútbol sala frente al fútbol y deben contemplarse en el entrenamiento psicológico, sobre todo cuando trabajamos variables como la activación y la concentración. También son relevantes en cuanto a la mayor transferencia de información entre técnicos y jugadores, aspecto importante cuando se trabaja la comunicación. Otra característica diferencial es el mayor número de goles que se registra en los partidos, elemento también a tener en cuenta de cara a la motivación.

Marian Gil
Marian Gil
info@mariangilpsicologia.com

Psicóloga cognitivo-conductual Zaragoza

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