Marian Gil | Psicología | Psicología de la Reproducción
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PSICOLOGÍA DE LA REPRODUCCIÓN

Las sociedades científicas de Medicina de la Reproducción recomiendan incluir el abordaje psicológico en el tratamiento de la infertilidad.

Psicología de la Reproducción en Marian Gil Psicología Zaragoza

Desde la consulta de Marian Gil situada en el centro de Zaragoza se ofrece apoyo psicológico para cualquier problema relacionado con la infertilidad, con los tratamientos de reproducción asistida o con el embarazo, con el objetivo de prevenir y tratar cualquier desajuste emocional relacionado con la reproducción.

Apoyo psicológico en Infertilidad y en Tratamientos de Reproducción Asistida

Infertilidad y Estrés

Cada persona y pareja responde a la dificultad de concebir de forma diferente en función de su situación particular, de sus expectativas, de su personalidad y de sus estrategias de afrontamiento para hacer frente al problema.

En general, la infertilidad es una experiencia estresante que puede generar dificultades emocionales antes, durante y después de los tratamientos; puede afectar a áreas importantes de la vida como la relación de pareja, las relaciones sociales, las relaciones familiares y el trabajo.

Un aspecto importante de la edad adulta es la posibilidad de reproducirse. Cuando de forma imprevista ésta no está clara y surgen las dificultades para concebir, las personas afectadas pueden experimentar una ruptura del desarrollo de su trayectoria vital. Esto supone un impacto en el bienestar psicológico porque las parejas sienten que pierden el control de sus vidas al tener que iniciar un proceso de intervenciones médicas para las que no estaban preparados y cuyos resultados son inciertos. La infertilidad y los tratamientos pasan a convertirse en el foco principal de su existencia, dejando a veces de lado otros aspectos importantes como las relaciones sociales o las actividades de ocio.

Durante el tratamiento, los procedimientos diagnósticos, la administración de las medicaciones, las intervenciones médicas, la espera de resultados y los fallos repetidos constituyen una fuente de estrés para la mayoría de las parejas por tratarse de procesos largos, con resultados inciertos, que escapan del control personal, que conllevan una afectación física y que en muchos casos suponen un coste económico elevado. Es de gran ayuda contar con apoyo para este difícil periodo, sobre todo en el caso de las mujeres, pues los efectos totales de este estrés en la calidad de vida tienden a ser mayores en ellas.

En el proceso de adaptación a la infertilidad existen grandes variaciones entre las diferentes personas y parejas. Los factores que influyen en la aparición del estrés son varios, entre ellos características individuales como determinados aspectos de la personalidad, las estrategias de afrontamiento utilizadas, el ser mujer, el tener antecedentes psicopatológicos, y el considerar la paternidad como un objetivo central de la vida adulta. Aspectos relacionales como pobre relación de pareja, poco apoyo familiar, o pertenecer a sociedades muy conservadoras también pueden influir en la dificultad de adaptación; aspectos relacionados con los tratamientos de fertilidad (número de tratamientos realizados, inyecciones, punciones, esperar resultados…) o con las posibles causas de las dificultades para reproducirse también influirán en la percepción de la situación. Todos estos factores interactúan entre sí y pueden provocar estrés, que cada pareja maneja según su condición psicológica.

 

¿Impide el estrés quedarse embaraza?

Cuando el deseo fallido de tener un hijo ocasiona un alto nivel de estrés, aparece la pregunta de si es la ansiedad la que les impide conseguir el embarazo.

Sabemos que el estrés activa el eje hipotalámo-hipofisiario-adrenal produciendo cortisol. Cuando éste estrés se cronifica se puede ver afectada la producción de hormonas (niveles altos de prolactina o niveles reducidos de LH o FSH). Estas alteraciones pueden afectar a la producción de ovocitos y modificar los ciclos menstruales, aspectos que pueden afectar a la capacidad reproductora en la mujer. En el hombre, las alteraciones hormonales provocadas por el estrés crónico pueden ocasionar reducción de la cantidad y calidad de los espermatozoides.

El estrés, además de los efectos directos que pudiera ocasionar sobre la función reproductiva,  puede provocar una serie de respuestas que interfieren en la fertilidad, como la disminución del deseo sexual y por tanto el número de relaciones sexuales, problemas de alimentación que lleven a sobrepeso o infrapeso, o el consumo de tabaco. También influye en las decisiones de los pacientes de abandonar el tratamiento, siendo el estrés y el malestar emocional las primeras causas de abandono.

Pese a que sabemos que el estrés crónico puede afectar la función reproductiva todavía no conocemos del todo los complejos procesos de cómo afecta el estrés en la reproducción. Han sido muchos los estudios que han analizado la relación entre estrés y fertilidad, y no se ha llegado a demostrar que la ansiedad sea un factor determinante en la consecución del embarazo. Por lo tanto, aquellas mujeres que estén sufriendo ansiedad o depresión no deben sentirse culpables y responsables de no quedarse embarazas, pero sí deben tener en cuenta que aliviar el malestar emocional en ambos miembros de la pareja supondrá mejor adaptación al proceso, mayor satisfacción y mejor afrontamiento de su esterilidad. Esto supondrá menores tasas de abandono y por consiguiente mayores posibilidades de éxito.

Desajustes emocionales asociados a la infertilidad

Un alto porcentaje de las personas que están siguiendo tratamientos de infertilidad presentan malestar psíquico significativo, siendo la ansiedad y la depresión los problemas psicológicos que aparecen con mayor frecuencia.

Aunque no todas las parejas manifiesten trastornos psicológicos, sí se producen desajustes emocionales que hacen de la infertilidad un proceso difícil en la vida de las personas. Algunas de las principales alteraciones psicológicas son:

  • Ansiedad. Relacionada con la anticipación de resultados negativos, con la incertidumbre del proceso, con los procedimientos médicos de naturaleza estresante, con alternativas de tratamiento nunca antes planteadas o con el miedo a no lograr descendencia.
  • Depresión. La depresión se asocia generalmente a la pérdida. Así pues, estaría relacionada con el sentimiento de incapacidad para concebir, con los resultados negativos y con la desesperanza. Pero también puede ser consecuencia del aislamiento social, la culpa o la baja autoestima.
  • Pérdida de la sensación de control. Cuando se ha controlado la posibilidad de tener hijos durante años, se pasa a sentir que esa posibilidad depende de factores externos y que poco puede hacer la pareja para conseguir el embarazo.
  • Culpa. En el intento de determinar las causas de la infertilidad en ocasiones se piensa que ésta se produce por comportamientos anteriores (uso de preservativos, abortos voluntarios anteriores, etc.). También se puede experimentar culpa por la percepción de estar privando a la pareja de tener hijos.
  • Rabia. Se siente rabia por estar pasando por esta situación, y en ocasiones porque los demás tengan hijos fácilmente.
  • Baja autoestima. Está relacionada con sentimientos de inferioridad, de baja autoconfianza, de pobre autoimagen o de sentirse incompletos por no poder tener hijos.
  • Disminución del deseo y/o placer sexual. Las relaciones sexuales pierden su espontaneidad y pasan a ser programadas, pudiéndose percibir como una “obligación”. Además, recuerdan aquello que está costando conseguir y se convierten en algo menos placentero.
  • Aislamiento social y personal. En ocasiones las parejas prefieren no compartir con su entorno sus problemas reproductivos porque no se sienten comprendidos o porque consideran que se trata de un aspecto íntimo que podría traer consecuencias negativas. Esto puede hacer que se eviten las relaciones sociales y aumente el aislamiento.
  • Disminución de la habilidad para tomar decisiones. Se ven desbordadas las habilidades para resolver problemas.

Estos desajustes pueden convertirse en trastornos psicológicos cuando no se dispone de adecuadas estrategias de afrontamiento, o cuando ya existía antes alteración psicológica y la infertilidad la ha exacerbado.

¿En qué puede beneficiar el apoyo psicológico en la infertilidad?

El apoyo psicológico en los procesos de infertilidad ayuda a:

  • Disminuir el malestar psicológico, reduciendo los síntomas de ansiedad y depresión.
  • Enfrentarse de forma saludable a la experiencia de la infertilidad, mediante una mejor adaptación personal, de pareja y social.
  • Mejorar la satisfacción de los pacientes con los tratamientos; esto aumenta la adherencia a los mismos y finalmente supone un incremento en la tasa de embarazos.
  • Mejorar el bienestar y la calidad de vida.

La intervención psicológica va dirigida, entre otros, a parejas/personas:

En todos estos casos, con apoyo emocional y una buena preparación se puede reducir el sufrimiento, facilitar la toma de decisiones y mejorar la satisfacción.

¿En qué consiste la intervención psicológica en infertilidad?

En nuestra consulta de psicología en Zaragoza se ofrece atención psicológica a personas con dificultades para tener hijos desde un enfoque cognitivo-conductual, con el convencimiento de que mejorando el bienestar psicológico mejorará la satisfacción global del proceso.

En primer lugar se realiza una evaluación para identificar el estado emocional y las dificultades particulares de cada pareja, para poder así adaptar la intervención a las necesidades concretas de cada persona.

La intervención psicológica proporciona información y herramientas para afrontar mejor el proceso, facilita la expresión de emociones, proporciona técnicas para minimizar la ansiedad y mejorar el estado de ánimo, y ayuda en la toma de decisiones.

Ante alternativas como la recepción de ovocitos o espermatozoides, la adopción o la maternidad subrogada internacional se ofrece consejo y se resuelven las dudas y miedos que puedan surgir, facilitando así la toma de decisiones.

Además, también se abordan problemas más específicos como dificultades de pareja, problemas en las relaciones sociales o alteraciones psicológicas asociadas.

Intervención Psicológica Perinatal

Nuestra consulta también ofrece atención psicológica a trastornos emocionales relacionados con la gestación como:

Fobia al embarazo/parto.

Ansiedad durante el embarazo.

Depresión durante el embarazo.

Depresión postparto.

En Marian Gil Psicología ayudamos a manejar los cambios emocionales y las dificultades que se producen en la etapa de búsqueda de descendencia, durante la gestación y después de ésta, así como también a gestionar las posibles frustraciones relacionadas con la concepción.

Psicóloga General Sanitaria especializada en atención psicológica tanto individual como grupal de personas con problemas para concebir; con dilatada experiencia en asistencia psicológica, investigación y divulgación en el ámbito de la Reproducción Asistida.

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